Diario: Chernobyl: The Fall of Atomgrad

Miércoles 12 de mayo

En el trabajo estuve bastante ocupado, pero de todos modos tuve tiempo para pensar y tomar algunas notas para el blog y los fanzines que quiero hacer. Se me ocurrieron varias ideas. Una historieta sobre las redes sociales y lo beneficioso que puede ser alejarse de ellas. También pensé en pasar el cuaderno que escribo a mano todos los días a un documento en Drive. Me gustaría tener ese material ordenado y disponible para ir publicándolo en el blog.

Recién volví del fútbol, partido de fútbol cinco y después nos quedamos a comer unos choris. Todo terminó temprano, así que ya estoy en casa, escuchando música y leyendo Chernobyl: The Fall of Atomgrad, un cómic del autor checo Štěpán Namai.

Lo más interesante del planteo de esta historieta es que aborda un hecho ampliamente conocido desde una perspectiva diferente. El desastre nuclear no aparece solamente como una falla técnica o un error humano, sino como la consecuencia inevitable de una maquinaria política sostenida por el silencio, la obediencia jerárquica y la incapacidad de reconocer los propios errores. La burocracia soviética termina siendo tan responsable de la tragedia como el accidente mismo.

Desde el punto de vista gráfico y narrativo, la obra es excelente. La reconstrucción de la ciudad, de la central nuclear y de los escenarios está muy bien documentada, al igual que el amplio elenco de personajes que atraviesa la historia. Quizás su único punto débil sea la ambición del relato. En apenas 112 páginas intenta abarcar demasiadas historias individuales y, por momentos, el ritmo resulta tan acelerado que algunas de ellas no alcanzan a desarrollarse con la profundidad que merecen.

Más allá de la reconstrucción histórica, el cómic deja una sensación incómoda. Chernóbil aparece como la prueba de que una tragedia nunca es consecuencia de un solo error, sino de una cadena de decisiones, silencios y obediencias que terminan volviéndose incontrolables. Es una obra que habla del pasado, pero que también obliga a pensar en los peligros de cualquier sistema que privilegie el poder por encima de la verdad.

No hay comentarios: