Dick Tracy, el mejor detective

Dick Tracy” de Chester Gould

Estados Unidos; Década del ’30. El crimen organizado es el único negocio rentable luego de la crisis del ’29 y el contrabando de alcohol es moneda corriente. Entre tanto desorden social provocado por la proliferación de clanes mafiosos el dibujante Chester Gould le da vida a un personaje que viene poner orden de la forma más rígida posible: persiguiendo a los criminales y cayéndoles con todo el peso de la ley.

Dick Tracy” se publica en 1931 por primera vez y trae como novedad el hecho de poner a un policía como protagonista de un comic. Por ese entonces los policías solo ocupaban roles secundarios en las historietas y, además, la acción de los comics generalmente estaba lejos de la realidad cotidiana (en el espacio exterior con Buck Rogers por ejemplo).

Con Tracy, Gould trae en la última página del periódico la solución a los problemas que aparecían en la primera.Su éxito no tardó en llegar y “Dick Tracy” se siguió publicando inclusive luego de que caducara la ley seca en los Estados Unidos.

Claro que la realidad cotidiana ya no necesitaba de un héroe callejero que pusiera en orden a los criminales y por eso varios años después las aventuras de Tracy comenzaron a tornarse diferentes a las originales.

Dick Tracy” es un comic donde el mal es pura maldad y el bien es pura bondad. Un personaje a la antigua con historias a la antigua que refleja de forma ficcional la realidad de una época

Aún hoy se siguen publicando las tiras de Dick Tracy pero ahora realizadas por Dick Locher un ayudante de Chester Gould quien dibuja a Tracy desde hace 27 años, para leer las tiras actuales en ingles http://www.gocomics.com/dicktracy/

Cambalache


Cambalache se escribio en 1934 por el maestro Enrique Santos Discépolo, aún hoy la letra esta mas vigente que nunca.

33 años sin Héctor Germán Oesterheld


Por más que tu desaparición física sea dolorosa, nunca van a poder acallarte porque tus historietas, tus grandes obras, siempre estarán presentes en todos los que amamos este arte. Tu lucha no quedo en la nada, a cuantos inspiraste con tus creaciones, a cuantos alucinaste con tus adorables personajes que aun hoy siguen tan vigentes como siempre, querido Hector German Oesterheld en este día de la memoria te abrazo donde quiera que estés! y estoy convencido que gran parte de ti se encuentra en todas las páginas de las maravillosas historias que creaste y que nunca nadie, ni siquiera el mas tirano ser vestido de verde, ni las armas más sofisticadas podrán hacer desaparecer.

Arbolito, el vindicador

Por Osvaldo Bayer

“En el año 1826, el gobierno de Bernardino Rivadavia, contrató al oficial prusiano Rauch, nada menos que para matar indios, su misión era limpiar la pampa bonaerense de los ranqueles, esos hermosos indios que poblaban estas zonas con absoluta libertad. Bien, este oficial prusiano comenzó la liquidación de estos indios, y se guardan sus partes militares que hablan de su profunda sabiduría. Por ejemplo, dice que los indios ranqueles no tienen salvación porque no tienen sentido de la propiedad, también señalaba que los indios ranqueles eran anarquistas, así tal cual. Bien, él se adelantaba, era un oficial prusiano muy valiente, se adelantaba a sus tropas 200 metros por lo menos blandiendo su espada y se encontró con la horma de su zapato, porque después de haber escrito un parte donde decía “hoy hemos ahorrado balas, degollamos a 27 ranqueles”, un indio joven, apuesto, alto de pelo largo, al que llamaban “Arbolito” lo estuvo esperando en una hondonada, y cuando pasó este coronel a toda velocidad en su corcel, se le fue detrás, le boleó el caballo, cayó el militar europeo, y el indio Arbolito cometió el sacrilegio de cortarle la cabeza. Así vengaba a tantos de sus compañeros de las pampas. La Ciudad de Buenos Aires recibió con toda pompa el cadáver del militar europeo muerto de esa manera. Señalan los historiadores que fueron las exequias, las ricas de todo ese período argentino. Arbolito se perdió en la inmensidad de las pampas, ya nadie lo recuerda. La ciudad donde ocurrieron los hechos se llama hoy Coronel Rauch, y muchas calles recuerdan al oficial prusiano, pero ninguna a ese héroe de las pampas… el querido Arbolito”.

Estado Infinito -Lp-

En las penumbras con tu comodidad
de plumas blandas yo charlo.
Intento decirte que estoy cansado
para que me lleves a ese estado infinito
donde no hay leyes naturales ni tampoco
creadas por nosotros mismos.
Y no hay paredes, limites y las distancias
no existen para llegar a donde fuera.

De repente estoy ahí pero ni cuenta me di
y comienzo a ser lo que anhelo,
un gran poeta, un pájaro, una laguna
Una montaña, un tanguero, un libertario, lo mejor.
Pero a veces soy lo opuesto y juro lo detesto,
un dictador, un general, un arma
una oveja, una ley, una moneda y peores aún.

¡Pero qué fenomenal es este estado infinito!
todos somos libres, Incluso el preso,
el marginado o el afortunado.
Y de eso no reniego pero consciente me pregunto
¿Será este el único momento donde es real lo que siento?
Puedo andar sin preocuparme del sustento, de las guerras,
los gobiernos, del mapa horrendo.
¡pero que lastima! yo sabía la respuesta,
todo se termina y vuelvo a lo de siempre,
ya estoy despierto nuevamente.

Lp

La Rebelión de Tupac Amaru





Esta es una historieta publicada en el Descamisado Nº 11, del 31 de Julio de 1973. Con guiones de Oesterheld y dibujos de Durañona.
La misma esta recopilada en el libro "Latinoamerica y el Imperialismo 450 años de guerra" de editorial Doeyo y Viniegra Editores http://www.historietasargentinas.com/

Poema Libertario, por Lp


Que la libertad sea sin dominio,
transitar donde anhele sin tranqueras,
será posible un mundo sin límites
sin banderas, ni fronteras.

Quizas sea la salvación,
el fin del odio y la destrucción
un nuevo comienzo para el amor.

No hay libres con gobierno,
no hay estados libres
todos son perezosos y viven del
sudoroso, y sin vergüenza
nunca cambian lo espantoso

Si el deber es producir
que sea lo justo y necesario
para compartir y el hambre destruir

lo natural cuidarlo sin contaminar,
no desequilibrar,
amar a nuestra tierra
que tenemos que habitar
hoy nosotros, mañana los otros.