El otro día, siguiendo una de mis costumbres favoritas, me dirigí a un local de intercambio de libros y revistas ubicado a pocas cuadras de mi casa. Iba con la curiosidad de explorar y ver si encontraba algo interesante, sin esperar nada en particular. Grande fue mi sorpresa cuando, al recorrer los estantes, mis ojos se detuvieron en unos cómics de Superman y Batman. Al acercarme para observarlos mejor, descubrí que estaba frente a unas verdaderas reliquias: se trataba de cómics de la editorial Novaro.
Muchas veces, amigos míos, fanáticos de los cómics, me habían contado que sus inicios en el mundo de las historietas habían comenzado con algún ejemplar de esta mítica editorial. Sin dudarlo, decidí llevármelos todos. Mi alegría fue indescriptible. Había ido al local solo para curiosear un rato, sin ninguna expectativa, y de repente me encontré con estos tesoros que devoré tan pronto como llegué a casa. Fue uno de esos hallazgos que transforman un día común en algo verdaderamente especial.





